Cómo cuidar la lavanda en maceta

Cómo cuidar la lavanda para que nos dure muchos años

La lavanda o espliego es una de las plantas que más alegría dan en balonces, jardines o terrazas. Su follaje plateado, sus flores veraniegas y, sobre todo, su aroma, son muy apreciadas por los aficionados a las plantas. Es una planta muy resistente, pero requiere sus cuidados. Aquí puedes saber cómo cuidar la lavanda en maceta para que nos dure muchos años

La lavanda o espliego es una de las plantas que más alegría dan en balonces, jardines o terrazas. Su follaje plateado, sus flores veraniegas y, sobre todo, su aroma, son muy apreciadas por los aficionados a las plantas. Es una planta muy resistente, pero requiere sus cuidados. Aquí puedes saber cómo cuidar la lavanda en maceta para que nos dure muchos años

Cómo cuidar la lavanda para que nos dure muchos años
Cómo cuidar la lavanda para que nos dure muchos años

Las aromáticas, como el tomillo, el siempre sugerente romero o la generosa salvia son plantas que no deben faltar en nuestro hogar, no solo porque regalan muchas alegrías, sino también porque alimentan a un sinfín de polinizadores. La lavanda es una de las más populares y se ha cultivado durante siglos por sus propiedades aromáticas, culinarias y medicinales. Es una planta sencilla de cuidar, pero puede morir si no se le presta la atención adecuada. Con nuestra guía, puedes saber cómo cuidar la lavanda en maceta para que nos dure muchos años.

¿Dónde debo plantar la lavanda?

Las aromáticas han de estar siempre al sol. Si nuestro espacio para plantas no tiene el sol suficiente, será mejor optar por otras diferentes. El sol es imprescindible para que crezcan sanas y florezcan. La lavanda ha de plantarse al sol y nunca debe colocarse con otras que requieran más agua. Es un error común plantar la lavanda con la hierbabuena, por ejemplo, con lo que recibe más agua de la necesaria y acaba por morir.

¿Cuánto riego necesita la lavanda?

Las aromáticas no requieren mucha agua. Pero en maceta sí hay que regarlas. A diferencia de la naturaleza, donde estas plantas desarrollan unas enormes raíces para captar humedad, en la maceta dependerán de nuestro riego. Pero si nos pasamos acabarán por pudrirse las raíces. La lavanda ha de regarse cada tres o cuatro días en verano y cada diez o doce días en invierno. Nunca debe acumularse el agua en la maceta ni se debe colocar un plato por debajo, porque el agua encarcada es fatal para la planta. Lo mejor es colocar gravilla en el fondo de la maceta y asegurarse de que el agujero de drenaje está limpio y libre. Para saber cómo realizar un buen trasplante de maceta, puedes leer nuestra guía.

¿Debe podarse la lavanda?

Es buena idea hacer una buena poda a finales de agosto o principios de septiembre, para que el ejemplar no se ponga muy leñoso. Eso, si ha crecido lo suficiente, claro está. Si no, no será necesario. Pero si está en una buena maceta y ha aumentado de volumen, es buena idea cortar generosamente las ramas, dejando unos cuatro centímetros. Con esas ramas se pueden hacer esquejes: se pela la parte inferior con un cuchillo afilado, dejando que se vea el verde interior. Se moja esa parte y se reboza con hormona de enraizamiento. Se coloca en macetitas a las que no les debe faltar la humedad.

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