A partir de 1900, la moda floral trajo consigo el triunfo total del ramo, de estilo redondo y silvestre. Pero fue la asimetría la que revolucionó la historia de la decoración floral en el siglo XX y hasta nuestros días, con un nuevo concepto del diseño, más lineal y escultural

Historia de la decoración floral desde el siglo XX y hasta nuestros días
Diseño del maestro floral Gregor Lersch

Los arreglos florales han evolucionado mucho desde la decoración en el mundo antiguo, su transformación en la Edad Media y Moderna, la suntuosidad de Versalles y la Ilustración y las formas de la época de Escarlata O’Hara y la época victoriana.

En el siglo XX, la profesión de florista quedó consolidada y las clases más adineradas contrataban a estos profesionales para importantes eventos. Los resultados eran impactantes, no solo porque se amplió la variedad floral, sino también porque los diseñadores florales se iniciaron en las llamadas ‘estructuras’, que podían ser de musgo alambrado o bien de madera o metal, que servían de soporte para las flores. A diferencia de las estructuras actuales, aquellas no solían dejarse a la vista en la composición, ya que el objetivo era crear un objeto: un instrumento musical, una lámpara… Así comienza la historia de la decoración floral en el siglo XX y hasta nuestros días.

El tamaño de los arreglos florales aumentó. El objetivo era buscar el impacto y en ocasiones incluso se utilizaban plantas enteras en el conjunto. En los primeros años del siglo XX, estaban muy de moda las azaleas, begonias. En invierno, los heléboros y los lirios del valle. Servían de complento a las coronas y guirnaldas que se colocaban en las paredes.

El triunfo total del ramo

Si algo define la historia de la decoración floral del siglo XX y hasta nuestros días, es el impulso imparable del ramo de mano. Hoy en día, cuando pensamos en floristería, es el ramo lo que nos viene a la mente. Y fue el pasado siglo cuando se puso de moda y llegó a todas las clases sociales. En el siglo XX, se impusieron dos corrientes muy definidas en el estilo del ramo de mano.

En una, se tomaba la naturaleza como inspiración, con una mezcla de materiales: flores de jardín como peonías, flox o rosas, que se complementaban con hierbas y varios tipos de verde. En esta tendencia, el ramo mantenía un estilo formal circular. La otra tendencia apostaba por una forma piramidal, en la que predominaba una sola flor de línea (rosa o clavel) que se complementaba con verdes. En esta tendencia, las flores ocupaban la posición frontal, y se dejaba una espalda de verdes.

El hallazgo de la espuma floral

Hoy en día vivimos una campaña, seguramente justificada, sobre el problema de reciclado que tiene la espuma floral. Pero lo cierto es que esa espuma de polurietano vino a solucionar otro problema medioambiental: el uso abusivo del musgo. Desde la edad moderna, se ha venido utilizando el musgo como base en la que pinchar flor, una técnica que duró hasta bien pasada la segunda mitad del pasado siglo. Hubo un cierto respiro cuando se pusieron de moda los diseños japoneses en la decoración floral en los años 50, con el uso del kenzan en el ikebana.

Pero, por lo general, el musgo con tierra y alambre era la base húmeda en la que se pinchaba la flor. Gracias a la espuma floral, se dejó de abusar de la recogida indiscriminada de musgo. Lo curioso es que la espuma vino a facilitar el trabajo del florista, pero no cambió demasiado los estilos que se venían haciendo con musgo y que eran predominantemente decorativos, con estilos circulares, verticales u horizontales.

La llegada de la asimetría

Historia de la decoración floral en el siglo XX y hasta nuestros días
En el barroco, la línea Hogarth fue el primer impulso de la asimetría

La asimetría, aunque no muy utilizada, ya se conocía en el arte floral, como hemos visto en la historia de la decoración floral en el barroco. En concreto, en el estilo clásico denominado Hogarth, en honor al pintor británico del siglo XVIII William Hogart. En su ensayo ‘Análisis de la belleza’ explicaba la armonía de la forma S en las composiciones. Pero en los dos siglos siguientes apenas se estudió este estilo floral, muy popular sin embargo en el arte oriental.

Fue tras la Segunda Guerra Mundial, cuando la rigidez académica cedió y el arte floral se abrió a nuevas tradiciones, cuando comenzaron a trabajarse estilos más lineales y depurados, en los que el equilibrio no era físico, sino óptico.En esa primera asimetría, el estilo era muy lineal, inspirado en el arte japonés y en contraste con el masificado estilo europeo. De hecho, en algunos manuales de floristería se describía durante años el estilo europeo como el formal, con el norteamericano como el más lineal.

La revolución floral europea

Sin embargo fue Europa, a partir de los años 90, con maestros como Gregor Lersch, quien dio un nuevo giro al arte floral al incluir las estructuras a la vista, los materiales naturales y la asimetría más imaginativa como punto de partida de las composiciones.

Historia de la decoración floral en el siglo XX y hasta nuestros días
Diseño de Gergor Lersch, maestro de maestros

¿Cómo es el arte floral hoy en día? Ecléctico, renqueante, dulce, innovador, imaginativo. Todos estos adjetivos son válidos porque depende de qué país se toma como ejemplo o incluso qué ciudad. Se aprecia una importante inversión en flores en las bodas, con un presupuesto mayor que hace tan solo 20 años. Y se han renovado los ramos, con una inclusión cada vez más evidente de elementos inspirados en la naturaleza. Pero estilos más propios del pasado, de esos primeros años del siglo XX, aún se siguen apreciando, como puede verse en el arte funerario español.

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